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lunes, 17 de junio de 2013

El Capital Riesgo y la Valoración de Empresas

En un momento como el actual, en donde el arroyo del crédito bancario baja mustio (el exiguo caudal que lleva se dirige a apagar la sed de las Administraciones Públicas -el ya tristemente famoso efecto crowding out-), y en donde acceder a los mercados de capitales es casi ilusorio (el MAB es, hoy por hoy, una plaza ilíquida y con encefalograma plano), no cabe duda de que el acceso al capital riesgo (private equity*, venture capital*, business angels*) es, una de las pocas formas de financiación que van quedando.
*Técnicamente existen importantes matizaciones entre los conceptos Private Equity, Venture Capital o Business Angels, aunque en este post, y para no detenernos a dogmatizar, nos referiremos al conjunto de estas figuras como Capital Riesgo (CR)

Lo cierto es que tampoco se puede decir que el CR esté pasando por el momento más álgido de su existencia… (el middle market sobre todo, está prácticamente dormido en estos momentos) pero hay que reconocer que al menos, sí se presenta como una solución posible a uno de los principales retos que encuentran empresas de tamaño mediano o reducido (PYMES): encontrar fondos para hacer frente a fases de arranque o expansión. En otros casos, el CR cobra carta de naturaleza también en operaciones de reestructuración financiera o de cambio en la disposición accionarial. A esta tendencia reciente ayuda también la propia coyuntura económica: la desconfianza en los mercados de renta variable y la escasa rentabilidad de la fija, hace que el CR sea para los inversores un activo alternativo cuyo binomio rentabilidad-riesgo puede resultar francamente interesante.

Pero si hablamos de CR, uno de los temas de rabiosa actualidad en los foros financieros y empresariales es el Anteproyecto de Ley por la que se regularán las entidades de capital-riesgo y otras sociedades de inversión y sus sociedades gestoras, que vendrá a derogar la vigente ley de 2005. Y es que se acerca una reforma sustancial en el marco legislativo y administrativo del régimen hasta ahora vigente para este tipo de vehículos. Este futuro cambio está en línea con la transposición de la Directiva 2011/61/UE, relativa a los gestores de fondos de inversión alternativos (también conocida como la AIFMD) que debe realizarse por los Estados Miembros antes de julio de 2013, y como no, con los reglamentos ya aprobados en abril de este año (Reglamentos (UE) números 345 y 346/2013).

El anteproyecto incorpora novedades muy importantes. De ellas, hoy en el blog queremos hacer hincapié en dos de ellas:

- La primera, es la aparición de nuevas formas jurídicas de entidades de inversión. Así, además de nuestras “seculares” sociedades de capital riesgo, la Ley contemplará otro tipo de vehículos, más pequeños y de estructura más sencilla que los actuales: los FONDOS DE CAPITAL RIESGO PARA PYMES. Estas entidades, podrían convertirse en un potencial revulsivo para la financiación de las compañías medianas y pequeñas, ya que deben mantener, al menos, el 70% de su activo en instrumentos financieros que suministren financiación a “sus PYMES” (menos de 250 trabajadores) objeto de actividad, a cambio de tratamiento fiscal privilegiado. Veremos cómo va calando esta nueva identidad entre los inversores, pero sin duda nos parece positiva y necesaria la iniciativa de acercar el CR a las empresas de menor tamaño. El Anteproyecto también contempla la existencia de otras entidades como OSI (Otras Sociedades de Inversión), los FCRE (Fondos de Capital Riesgo Europeos) o los FESE (Fondos de Emprendimiento Social Europeo).

- La segunda modificación que nos parece reseñable, se refiere a las SGEIC (SOCIEDADES GESTORAS DE ENTIDADES DE INVERSIÓN COLECTIVA), distintivo que viene a sustituir a las actuales Gestoras de ECR. En torno a esta nueva figura, si bien a nuestro juicio de forma algo timorata, se puede producir un reconocimiento legal de la función de valoración de empresas. La Ley obliga a las SGEIC a que la función de valoración la realice un experto valorador independiente. Parece abrumadoramente sensato que sea así, porque estamos hablando de evaluar compañías no cotizadas (y por ende, con carga de incertidumbre en la valoración) y, sobre todo, porque garantiza la independencia de las valoraciones en beneficio de los inversores:
Artículo 17: La valoración se desempeñará de forma imparcial y con la competencia, atención y diligencia debidas…

Se prevé un registro en la CNMV de entidades que realicen dicha función. Veremos en qué condiciones y quién puede acceder a dicho registro, aunque a priori, la excelencia técnica no parece ser, ni mucho menos, el dato discriminador para formar parte del futuro registro. Baste decir que el apartado 9 del mismo artículo 17, la CNMV ya va haciendo un más que preocupante "preaviso de intenciones", cuando afirma:
Cuando la función de valoración no sea desempeñada por un valorador externo independiente, la CNMV podrá exigir a la gestora que sus procedimientos de valoración y/o sus valoraciones sean verificados por un valorador externo o, en su caso, por un auditor
Cuesta creer, por no decir que es realmente inaudito, que se asimilen los conceptos de experto valorador de empresas con el de auditor. Rotundamente y sin lugar a dudas, NINGUNA de las muchas y estupendas aptitudes que adornan a un auditor tiene ABSOLUTAMENTE NADA QUE VER con la valoración de empresas o negocios.

En fin. Habrá que estar pendientes a las enmiendas que se vayan introduciendo durante la tramitación de la Ley. Pero en cualquier caso, con sus tachas y fallos de bulto (como el mencionado en el apartado anterior) en ADVALOREM pensamos que es una buena iniciativa. Ojalá sirva para poder canalizar fondos de más y más diversos inversores hacia las PYMES .

martes, 7 de mayo de 2013

Los sectores mejor pagados de la economía

Si usted es uno de los 16 millones de asalariados de este país, es posible que la tabla de este post le pueda orientar a la hora de saber cómo compara su retribución anual con la media del sector en el que se ubica su empresa. Las cifras, elaboradas por ADVALOREM según datos del Instituto Nacional de Estadística, son promedios anuales por persona y colectivo. Obvia reseñar que al ser la media una medida estadística “central”, es acusadamente sensible a los valores extremos, aunque ello no altere su rigor matemático en absoluto. Por la misma razón y para interpretar los datos en clave adecuada, sobra decir que factores como la capacitación-formación, experiencia, rango o puesto jerárquico hacen amplia la dispersión salarial dentro de cada industria y deben por ende ser tenidos en cuenta en cualquier análisis comparativo.

La tabla y sus números son suficientemente auto explicativos. Seguramente al lector no le llame la atención el liderazgo resuelto del Sector de actividades financieras y de seguros, que alcanza año tras año la mayor retribución bruta por asalariado y ejercicio, hasta llegar a 61.689 euros en 2011. Los emolumentos anuales de los trabajadores de la Información y las Comunicaciones se ubican en segundo lugar en el ranking, aunque a cierta distancia (casi 14.000 euros/año). Es probable que la capacitación y/o cualificación asociada a la mayoría de empleados de estos sectores se vea lógicamente refrendada con estas diferencias de sueldos.

Resulta cuando menos, elocuente, el brillante tercer puesto de los salarios de los empleados públicos: no solo están muy por encima de la media nacional, sino que tienen nada menos que siete sectores por debajo en la clasificación.

También parece significativa la posición en la que nos topamos con las remuneraciones del Sector de Construcción. Parece que la crisis que efectivamente atenaza a este sector no ha afectado tanto a los salarios de sus empleados (en promedio), como quizás cabría conjeturar.

Por último, el sector primario, que incluye agricultura, pesca, ganadería y silvicultura, es el que cuenta con los haberes promedio por empleado más bajos.


Fuente: Elaborado por ADVALOREM a partir de datos públicos del INE
© ADVALOREM 2013

lunes, 25 de marzo de 2013

España 2 - Castilla y León 2 (1er tiempo)

Guiado por el título, puede que usted haya llegado hasta aquí con intención de leer la crónica de un partido de fútbol entre las selecciones de España y de Castilla y León. Lamentamos defraudar sus expectativas, pero nos hemos permitido la licencia de encabezar este post con un símil deportivo que bien puede reflejar el resultado de una hipotética contienda estadística (que no balompédica) entre las empresas españolas y sus homólogas castellano-leonesas. El propósito de este post, es por tanto compartir con nuestros seguidores un vistazo a la estructura del entramado empresarial de la comunidad autónoma, confrontándola además con el agregado nacional... ¿nos acompañan en este recorrido?

Para analizar la composición del tejido empresarial en Castilla y León, y poder contrastarla con el global español por sectores productivos-número de empleados, hemos utilizado la información que nos proporciona el Instituto Nacional de Estadística (INE). Todo ello contribuirá a aproximarnos al grado de especialización productiva de algunos sectores (tanto en el país como en la región) y a explicar por comparación, las carencias o deficiencias de otros.

A enero de 2012, Castilla y León cuenta con 164.994 empresas sobre un total de 3.199.617 existentes a la misma fecha en España. En otras palabras, el 5,2 por ciento de las empresas españolas son castellano-leonesas, con la siguiente estructura:

Elaborado por ADVALOREM a partir de datos del INE. Información referida a 1/1/2012 ©2013
1 No se incluye en la información: el sector primario, las administraciones y servicios públicos, las actividades de los hogares y los organismos extraterritoriales.
2 Incluye: actividades financieras y de seguros; educación, actividades sanitarias y de servicios sociales; actividades artísticas; actividades recreativas de entretenimiento; actividades personales y de carácter asociativo.

A simple vista y según esta segregación, parece evidente que la distribución e importancia de las distintas actividades empresariales en Castilla y León no difiere de manera relevante con la observada en el global español, constatándose que:

a) las proporciones relativas de sectores castellano-leoneses como Industria, Construcción y Otras actividades, son muy similares a las estatales.

b) España es un país “consagrado” fundamentalmente a los Servicios; y aunque Castilla y León está algo menos tercerizada que el agregado nacional (tres centésimas por debajo), bien podemos encasillarla en el mismo genotipo empresarial.

Pero si el lector sube con nosotros un peldaño más en el análisis, sí descubrimos cómo descomponiendo las empresas en sus diferentes subtipos (ver post de este blog: La importancia de llamarse PYME… de 20 de marzo de 2013), por encima de las grandes semejanzas, surgen divergencias expresivas entre ambos colectivos:


Elaborado por ADVALOREM a partir de datos del INE. Información referida a 1-1-2012 ©2013

1 No se incluye en la información: el sector primario, las administraciones y servicios públicos, las actividades de los hogares y los organismos extraterritoriales.
2 Incluye: actividades financieras y de seguros; educación, actividades sanitarias y de servicios sociales; actividades artísticas; actividades recreativas de entretenimiento; actividades personales y de carácter asociativo.
3 Microempresa incluye a las compañías que tienen entre 0 y 9 empleados; Pequeña empresa engloba a las que cuentan con entre 10 y 49 trabajadores; Mediana empresa, con plantilla en el tramo de 50 y 200 asalariados; Empresa Grande refiere a aquellas que emplean a más de 200 personas

La elocuencia de los datos sirve para refrendar una vez más que las células del epitelio empresarial (tanto en España como en Castilla y León) se componen fundamentalmente de PYMES, ya que Micro, Pequeña y Mediana suponen respectivamente más del 99,8% del total. Pero, constatada esta circunstancia, si escudriñamos los detalles por actividad resulta revelador cómo, dentro del sector Industria, los subgrupos de MEDIANAS y GRANDES compañías ocupan en la comunidad castellano-leonesa un peso relativo considerablemente mayor que el de sus homólogas en el resto del país. Siendo conocedores de la realidad empresarial de la región por la interacción con nuestras sociedades cliente, en ADVALOREM creemos que esos dos estratos se encuentran algo subvertidos al concentrarse en ellos corporaciones manufactureras de la envergadura de Renault España (diferencial), Grupo Antolín, Europac, Benteler, Siro, Gullón, Leche Pascual o Lingotes Especiales por referirse a algunos ejemplos.
Como segundo dato distintivo, merece la pena reiterar que a pesar de que Castilla y León comparte con el conjunto nacional su condición de economía tercerizada, la disposición del puzzle empresarial en la región se conforma de piezas algo más pequeñas en los tramos superiores de la serie. En este caso, sin duda la radicación de los grandes grupos de servicios españoles fuera de los confines de la comunidad autónoma justifica la mayor atomización del sector en ella.

Los parámetros analizados hasta aquí conforman un recorrido cualitativo sobre la estructura del mapa empresarial castellano-leonés y sus coordenadas con respecto al de España. Pero tal vez esta singladura quedaría incompleta sin una percepción “crematística” de los datos, por lo que se hace necesario incorporar una referencia que nos ayude a monetizarlos. Para ello, obvia decir que las alternativas son variadas, si bien en esta ocasión hemos elegido como magnitud comparativa el Producto Interior Bruto a precios de mercado 2012 de ambos territorios.

Elaborado por ADVALOREM a partir de información publicada por el INE ©2013 ADVALOREM

1 No incluye el Sector primario ni los Impuestos netos sobre los productos
2 Incluye actividades financieras y de seguros, educación, actividades sanitarias y de servicios sociales, actividades artísticas, actividades recreativas y de entretenimiento y actividades personales y de carácter asociativo

Las cifras en uno y otro colectivo sugieren algunas conclusiones. La primera y fundamental es la desproporción evidente que existe entre los porcentajes numéricos de empresas existentes en cada sector y sus correspectivos de aportación económica al PIB: Industria y Otras actividades, por bienaventurado exceso, y Construcción y Servicios, por doliente defecto. Los números por tanto, hablan por sí solos acerca de la gran calidad del valor monetario de la producción de bienes y servicios que nuestras empresas industriales y negocios dedicados a actividades sanitarias, financieras, de seguros, recreativas o de entretenimiento aportan a nuestra economía. Y esta condición, se da en mayor medida aún en Castilla y León (en Industria, el 8% de empresas aportan un 22% de PIB) que en el conjunto nacional (un 7% vs. 17%). Tiene por tanto la comunidad castellano-leonesa, un sector industrial conformado con empresas algo mas grandes que el global nacional, y que aportan un caudal pecuniario sobresaliente.
Las caras tristes de la moneda son, por un lado, el sector de la Construcción, con valor añadido cualitativo inferior en ambos colectivos: un 14% vs. 9% para las empresas españolas, y un 17% vs. 10% en el caso de los negocios castellano-leoneses. Algo similar podemos concluir del sector Servicios, que siendo en ambos colectivos mayoritario en número de sociedades adscritas, no se acompasa con la misma proporción de eficiencia económica: en España un 62% de empresas “solo” aportan un 47% del PIB, y en Castilla-León este ratio es de 59% vs. 38%. Todo lo anterior compone un cuadro comparativo en esta "contienda" empresarial España vs. Castilla y León que podría resumirse enfrentando el Valor Añadido Bruto Promedio por empresa de cada sector:


Elaborado por ADVALOREM a partir de datos del INE. Información referida a 2012 ©2013
En próximos posts en este blog, desde ADVALOREM seguiremos intentando ilustrar a nuestros queridos lectores acerca del entramado empresarial español, siempre con especial atención al castellano-leonés. Ojalá que, junto con sus siempre bienvenidos comentarios o aportaciones, convirtamos esta bitácora en un punto de encuentro para conocer mejor la realidad de los negocios en ambos territorios. Quedamos emplazados pues, para próximas citas en este foro.

miércoles, 13 de marzo de 2013

"Think globally, act locally"

Una de las áreas de práctica en ADVALOREM es la de elaborar informes especiales bajo mandato de nuestros clientes: sobre un determinado sector de la actividad, sobre una empresa de la competencia o sobre la situación y oportunidades que presenta un determinado país de cara a estudiar una posible expansión de su actividad económica fuera de España. Este tipo de dossiers se elaboran de forma específica y obviamente su contenido es revelado al cliente de manera exclusiva, particular y estrictamente confidencial. El bagaje de información acumulado de la realidad económica global o del entramado empresarial español y más en concreto, del correspondiente a Castilla y León, nos faculta no obstante para poder compartir algunos datos y estadísticas con los lectores de nuestro blog.

Pasearán pues por este foro cifras y ratios, magnitudes intrínsecas y comparadas, que confiamos resulten de interés. Para poner de manifiesto evidencias tan sustantivas como que Palencia tiene un sector primario (agricultura, ganadería, silvicultura y pesca) que representa el 13,1% del PIB de la provincia cuando en España o Castilla y León este porcentaje se sitúa en el 2,3% y 5,9% respectivamente. O bien cuando nos refiramos al sector industrial comprobaremos cómo en Burgos la Industria representa el 28,1% del PIB de toda la provincia cuando en Castilla y León esta relación es del 18,4% o en España del 14,8%.

Pero asimismo y como reza el título de este post, en ADVALOREM pensamos que, para actuar localmente es imprescindible entender la situación de forma global. Es por ello que para empezar, ponemos a su disposición los dos cuadros que siguen a continuación y que consideramos autoexplicativos de la realidad en la que se desenvuelven individuos y empresas. Pensamos que en el mundo que vivimos difícilmente se puede acertar con las decisiones en el entorno micro si previamente no entendemos el contexto macro en el que se incardina cualquier actividad empresarial.