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sábado, 19 de octubre de 2013

El fichaje de Bale por el Real Madrid… ¿una buena inversión?

Post publicado en el apartado CANAL NEGOCIOS de ABC Castilla y León el 17 de octubre de 2013
Acceder a la publicación en ABC




Hace unas semanas el Real Madrid hizo oficial el fichaje del jugador galés Gareth Bale por casi 100 millones de euros. Como suele ser habitual en estos casos, la noticia desencadenó un torbellino de opiniones en los aficionados al fútbol. Entre los más contumaces, la controversia se desarrolló, como siempre, al hilo de razonamientos claramente escorados por el arrebato hacia unos u otros colores. Pero lo verdaderamente sorprendente fue que la operación Bale suscitó polémica incluso entre personas legas en cuestiones balompédicas. Tampoco faltaron al debate las voces de algún sobrevenido sanedrín de la ética y la deontología, por más que la transacción se ha llevado a cabo en condiciones de libre mercado y entre entidades absolutamente privadas. Pero, dejando a un lado esta interesante y divertida burbuja de veredictos populares sobre el Casus Bale (en versión Casus Belli), lo que en este espacio quisiéramos considerar es la valoración como negocio de un desembolso que supone aproximadamente el 20% del presupuesto anual de ingresos de una empresa. Vamos a ello.

Empecemos por reconocer que con los elementos de juicio disponibles, es imposible llegar a una conclusión sobre el retorno efectivo del negocio Bale. Lo que tal vez sí podamos y debamos hacer es un ejercicio de traslación al análisis hipotético que el Real Madrid llevó a cabo a la hora de enfrentar la decisión de inversión, posiblemente con ayuda de expertos en valoración ajenos al club. Y sin duda todo ello servirá para desmontar algunos aforismos aparecidos en publicaciones y medios en estas semanas:

•El primero de ellos es el calificativo de “inversión ruinosa” disperso en muchos blogs, editoriales y tertulias, construido sobre un sofisma tan tonto como el de refutar la viabilidad de cualquier negocio con dispendio elevado. Y es que nunca el desembolso inicial de una inversión determina su bondad; y ello, en el mundo del fútbol, en la industria o en los servicios, en España, en Japón o en Abu Dhabi.

•Lo que seguramente el Real Madrid habrá cuantificado asimismo es el binomio rentabilidad-riesgo de la transacción. Como obligan los más elementales principios de valoración de negocios. Y es que obviamente la inversión de 100 mill de euros en Gareth Bale no es comparable a su equivalente monetario en Bonos del Tesoro Alemán: éstos activos arrojan una rentabilidad (flujos) seguramente menor a la del jugador, si bien combinada con un riesgo prácticamente nulo. En términos futbolísticos, bien se podría decir que los bonos o letras del tesoro alemán no van a darnos ni muchos goles ni muchos títulos, pero no se lesionan casi nunca y su valor en el mercado es tan líquido como notable.

•No caben muchas dudas tampoco sobre el hecho de que el Real Madrid habrá efectuado una estimación de los flujos de caja que el jugador –como activo- puede proporcionar. Analizando y anualizando los ingresos (de todo tipo -merchandising, derechos de imagen, etc-) y los gastos (ficha, primas, salario en especie, etc) relacionados con el jugador. Y añadiendo a todo ello un estudio en detalle del correspondiente impacto fiscal para sus arcas.

•A mayor abundamiento, todo lo anterior se habrá evaluado considerando diferentes escenarios: no es lo mismo que el Real Madrid obtenga todos los títulos en los que está compitiendo o que se deje alguno por el camino, etc.

•En alguno de los escenarios también se habrá hecho una estimación de cuál es el valor residual del activo Gareth Bale dentro de tres o cuatro años, cuantificando el precio al que eventualmente podría traspasarse el jugador en el mercado.

Lo que ha hecho el Real Madrid en definitiva es lo que todo buen empresario o inversor hace siempre a la hora de evaluar una transacción, máxime si ésta puede representar un desembolso relevante. Para ello, partiendo de una situación determinada de una empresa y de su negocio.

1.Se plantean los flujos de caja futuros (positivos-negativos) a recibir por el negocio o activo.
2.Se establece un horizonte temporal (el más común es de cinco años) y se proyectan los flujos netos estimados.
3.Se determina cómo puede ser el valor residual del negocio/activo –si procede- al término del horizonte temporal considerado.
4.Se consideran diferentes escenarios (optimista, neutro y pesimista).
5.Se mide el riesgo asociado al negocio/activo que se pretende comprar.
6.Se analizan las alternativas de financiación.
7.Se descuentan a valor presente los flujos de fondos de los próximos años a una tasa que considere tanto el coste de la deuda como el coste de capital (tasa ponderada con el riesgo del negocio)
8.Con todo ello habremos determinado el rango de valor de la operación, y después…
solo queda negociar inteligentemente el mejor precio posible.

Así pues, no conocemos todos los datos, pero probablemente este proceso o alguno muy similar es el que ha abordado el Real Madrid a la hora de plantearse el fichaje de un jugador como Gareth Bale. Las charlas de sobremesa y sus simpáticos tribunales sumarísimos sobre casi cualquier cosa forman la parte de la sal de la vida, pero, desde luego, si están pensando en invertir en algo, desde ADVALOREM les aconsejamos que evalúen la operación de la forma aquí descrita. Y si no pueden o no llegan, déjense ayudar por expertos que lo hagan.

viernes, 26 de julio de 2013

Tres errores críticos a evitar en la venta de un negocio (II)

En nuestro anterior post les anticipábamos el interés de ADVALOREM en compartir con ustedes en este Blog, lo que en nuestra opinión constituyen los tres errores críticos a evitar en la venta de una compañía.

Como decíamos, la planificación de salida (venta) de una compañía es casi inexistente en la mayoría de PYMES. En ese contexto confiamos en que la lectura de estos dos post le sirva de ayuda si usted está pensando en vender su empresa o negocio.

Establecíamos como Error Nº 1 el No conocer el verdadero valor de su empresa y el hecho de que de ello puedan depender varios miles, cientos o millones de euros de la transacción. (Post del 19 de julio) .Continuamos con dos posibles errores adicionales:


Error N º 2 - No tener la presentación de la compañía y el resto de documentos en orden

Nos sigue sorprendiendo la frecuencia con la que nos encontramos con dueños de negocios que tratan de vender sus empresas sin la documentación adecuada. Si la documentación es irregular o, peor aún, llena de errores, es muy probable que se alejen todos los compradores que se acercan.

Así pues, en la venta de una empresa, como mínimo tendrá que preparar tres documentos clave:

1. El infomemo o cuaderno de venta
2. El perfil ciego o teaser
3. El Acuerdo de Confidencialidad

Un infomemo es, sencillamente, la versión escrita del proceso de evaluación que discutimos en el Post que describíamos el Error N º 1. Por tanto, es más que simplemente su situación financiera. Un infomemo completo debe incluir lo siguiente:

• Una descripción detallada de la compañía, centrándose en las fortalezas.
• La historia completa de la empresa (especialmente los eventos importantes en los últimos cinco años).
• Un examen detallado de la organización, centrándose en los empleados clave - lo que hacen y por qué son clave.
• Un examen a fondo de los principales clientes, quiénes son y su relación con ellos.
• Una visión general de dónde se dirige la empresa durante los próximos cinco años y lo que se necesita para llegar allí (capital y personas).

Una cosa que siempre se deja fuera del infomemo es el precio. Nunca mencione precio en ninguno de los documentos. Deje que el comprador le diga lo que va a pagar.

En segundo lugar, un perfil ciego o teaser: es un resumen de dos páginas del cuaderno de venta. Este perfil es lo que se va a enviar a los compradores potenciales a fin de utilizarlo para captar su atención y hacer que se centren en lo que usted quiere transmitir acerca de su compañía. La confidencialidad es clave aquí. No mencione ni el nombre de la empresa ni su ubicación. En este documento es esencial amalgamar conceptos lo suficientemente generales como para preservar la identidad de la compañía, pero lo suficientemente específicos como para captar la atención de los compradores. Aunque no lo parezca, este es un reto fácil de superar.

Y con respecto al tercer documento, el acuerdo de confidencialidad, una vez que los compradores potenciales han recibido el perfil ciego y han mostrado su interés, es necesario que firmen un acuerdo de confidencialidad, antes de recibir el infomemo. Esto es vital porque, por desgracia, es probable que tenga competidores sin escrúpulos que traten de obtener su infomemo sólo para robar clientes o empleados, o recabar información.

No se salte este paso. Una buena documentación conllevará compradores. Documentación deficiente o errónea los espantará. Sin embargo, incluso la mejor documentación en el mundo no puede proteger del tercer error que suele cometer un empresario en la venta de una compañía…


Error Nª 3 - No estructurar adecuadamente la transacción

Es muy probable que nunca se haya sentado a la mesa con un comprador a negociar la venta de una empresa. Hasta este punto, el trato con el comprador puede haber sido cordial y hasta amistosa. Todo esto puede cambiar a medida que los compradores profesionales trabajan para comprar la compañía por la menor cantidad de dinero a través de la estructura de acuerdo que más los favorece. Tres o cuatro consejos para usar en esta fase:

• No estar de acuerdo en los detalles demasiado rápido: siempre es bueno tomar un descanso para pensar en las consecuencias.
• Evitar tomar nada personalmente: recuerde que esto es un negocio.
• Evitar pasar demasiado tiempo en la negociación, al punto que usted descuide su negocio, a sus clientes y a sus empleados.

Cuando usted se siente a negociar su contrato con un comprador, recuerde una cosa: los compradores profesionales compran un montón de empresas cada año. Así que saben perfectamente cómo negociar el mejor acuerdo para las organizaciones para las que trabajan. Ellos no van a “mirar” por usted y sus intereses. No hay que esperar que lo hagan.

A menudo, los vendedores se obsesionan únicamente por el precio de la transacción, mientras que dejan de lado la importancia de la estructura global de venta del negocio. Planificar correctamente una operación, sus términos y condiciones, es tan importante como la negociación del precio.

Para un propietario que esté interesado en permanecer parcialmente involucrado en el negocio objeto de la venta, es crítica la estructuración de un adecuado earn out o la configuración de un contrato de trabajo beneficioso.

Para un vendedor que acceda a vender a plazos (liquidez parcial), la estructuración de una transacción sobre las acciones permitirá a la empresa aprovechar el tratamiento favorable de impuestos diferidos. Hay que tener en cuenta que, en términos generales, los compradores prefieren la compra de activos y los vendedores la venta de acciones.



La mejor manera de evitar todos los errores: conocimientos

Como se puede ver, cada uno de estos errores es fácil de cometer. Después de leer acerca de ellos, muchos de ustedes posiblemente se habrán convencido de que contar con la ayuda de una firma de asesoramiento en transacciones es en realidad la única opción real a contemplar. De cualquier forma, no importa lo que decida hacer - ir por libre o elegir unos asesores de transacciones para ayudarle -, le recomendamos dos líneas de actuación:

• Aprenda todo lo que pueda sobre el proceso de fusiones y adquisiciones antes de sumergirse en uno.
• Obtenga los servicios de una firma de asesoría de transacciones (NO una asesoría o gestoría contable-fiscal, que sirven para otros menesteres); y ello, a no ser que tenga unas 1.000 horas de tiempo de sobra en el próximo año o año y medio.

Mucha suerte y buena venta!


viernes, 19 de julio de 2013

Tres errores críticos a evitar en la venta de un negocio (I)

En el curso de nuestro desempeño profesional, a menudo somos confidentes de muchos dueños de empresas que nos cuentan historias de terror acerca de la forma en que en el pasado trataron de vender sus negocios sin contar con asesoramiento experto adecuado. Y es que desafortunadamente, hasta hace no muchos años la planificación de salida (venta) de un compañía era casi inexistente en la mayoría de PYMES. Si usted es titular de una empresa o negocio y está pensando en venderlo, le invitamos a descubrir en una serie de post dentro de este blog lo que en nuestra opinión constituyen los tres errores críticos a evitar en la venta de una compañía. Vamos con el primero

Error Nº 1: No conocer el verdadero valor de su empresa

Cuando un empresario decide vender su compañía se enfrenta a la decisión profesional más importante de su vida: es el momento en el que se materializa el valor acumulado de su inversión y el esfuerzo de muchos años. En este trance, para un propietario resulta crítico contar con una valoración especializada de su negocio, (y por ende, de su paquete accionarial), ya que será una referencia inmejorable para abordar el proceso de negociación: la valoración es el precio mínimo por debajo del cual, nunca se debería aceptar una oferta. A la hora de vender por tanto, el hecho de que un dueño de empresa no tenga ni idea de lo que vale su negocio, pero se arrogue la capacidad de hacerlo sin la ayuda de asesores expertos, puede desembocar en dos peligrosísimas equivocaciones:

La primera (y bien frecuente), pasa por la samaniega “cuenta de la lechera” típica de muchos propietarios que atribuyen un valor desmesurado a su empresa, al socaire de su visión autárquica; este tipo de valoraciones jactanciosas acarrean expectativas de precio infundadas, lo que en la práctica conlleva menospreciar ofertas que sí están “en rango de valor de mercado”. Obvia decir que la penitencia derivada de semejante raciocinio es, sin más, perder dinero. O dejar de ganarlo, que viene a ser lo mismo.

En el lado contrario, nos encontramos con empresarios que, llevados por la necesidad en la mayoría de los casos o la ofuscación en otros, subestiman el valor de su negocio al tomar la decisión de “sacarlo al mercado”. La resultante en este caso, es parecida a la del punto anterior, si no peor.

Así que asumiendo que usted tiene un negocio, el primer paso fundamental en la venta de su empresa es la determinación de su valor económico. Y ello, teniendo SIEMPRE en mente un principio fundamental: los potenciales compradores profesionales están comprando el futuro, de su negocio, no su pasado. ¿Qué significa eso? Significa que sus asesores deben poner de manifiesto, cuantificar y ponderar ese futuro. ¿Cómo? En dos direcciones: la del retorno a la inversión en términos de flujo de caja de los próximos años (valoración propiamente dicha) y la de las posibles sinergias. Ambas son críticas. La primera, que tiene que ver con proyecciones financieras y el establecimiento de una adecuada tasa de descuento (riesgo). Como ya hemos referido en otras ocasiones, es una tarea no extraordinariamente difícil, pero sí laboriosa y técnica, a la que necesariamente hay que complementar con experiencia.

Si hablamos de SUS MAJESTADES las sinergias, aludimos tanto a las fortalezas y debilidades del negocio que se vende, como a las inherentes a los potenciales compradores. De saber o no conjugar ambas (haciendo literalmente de la necesidad, virtud) pueden depender varios miles o varios millones de euros de la transacción.

Asegúrese que los asesores profesionales que elija para acompañarle en la transacción de venta de su negocio tengan bien en cuenta todo lo mencionado anteriormente. Y en esto, en realidad tan solo hablamos de dinero. Y, como dijo una vez George Bernard Shaw… "El dinero no es nada, pero mucho dinero, eso ya es otra cosa".

jueves, 11 de julio de 2013

Diez consejos útiles y prácticos para ganar dinero

Si usted tiene una empresa, es muy posible que valore en poco el que podamos sugerirle alternativas para que su negocio como tal vaya mejor. De hecho, planteadas 100 cuestiones acerca de la oportunidad de las actuaciones que está llevando a cabo su compañía, seguramente en el 80% de ellas usted tendría las respuestas adecuadas. Pero en el 20% restante creemos que le podríamos generar dudas al proponerle maneras adicionales de aumentar su beneficio y mejorar su posición financiera.

A título de ejemplo, le invitamos a hacerse las siguientes preguntas:

1. ¿Está usted amortizando a máximos fiscales? No hacerlo cuesta dinero. Pida que le calculen la diferencia de hacerlo de una u otra manera y que le informen por tanto de cuánto dinero puede ahorrarse.

2. ¿Está seguro de que está valorando bien, a efectos contables y a efectos fiscales, sus activos a largo plazo? ¿Tiene elaborados los “test de impairment” de su inmovilizado?. ¿Tiene una idea de cuánto se podría ahorrar en el pago de impuestos? Si lo hace le espera otra sorpresa positiva.

3. ¿En determinados ámbitos expertos se suele decir que las Existencias son “el fondo de maniobra” para resolver determinadas situaciones. No olvide que la valoración de este epígrafe del balance influye en el resultado y en la determinación de la carga fiscal. ¿Ha probado a simular con los diferentes métodos de valoración como quedarían en este año sus “magnitudes clave”? Pida que le hagan una simulación y le determinen el rango de posibilidades que se le ofrece. Quizá se extrañe al ver los resultados.

4. ¿Tiene establecido un sistema de “barridos” de sus posiciones financieras con los bancos? Es imprescindible para minimizar el pago de intereses por las deudas financieras. Cuando compruebe el ahorro que puede obtener no dudará en establecer el sistema.

5. ¿Tiene bien documentadas las transacciones de todo tipo (retribuciones, compras, ventas, préstamos, anticipos etc) entre la sociedad y sus accionistas? Pida que le elaboren un inventario detallado de todas sus posiciones personales con la empresa y asegúrese de que tiene elaborada la información oportuna. No cualquiera, la oportuna.

6. A la hora de pedir financiación, ¿tiene claro cuál es el camino crítico que decidirá si se la conceden o no? ¿Identifica bien el "driver" que le pude llevar a conseguir una nueva financiación o la refinanciación adecuada de sus posiciones? No es cierto que la banca no esté concediendo préstamos.

7. Como todos sabemos, las Necesidades Operativas de Fondos (clientes más existencias y menos proveedores) necesitan ser financiadas. Y por tanto tienen un coste financiero que la empresa paga inexcusablemente. ¿Ha probado a calcular cual es el coste de su circulante comercial neto? Pida que se lo calculen. Cuando le informen de lo que le cuesta al año le faltará tiempo para revisar si lo tiene minimizado al máximo posible. Sin duda.

8. No todas las empresas están en pérdidas. Ni todas las pérdidas son “de la misma calidad”. En todo caso, ¿tiene usted una idea de “cuánto valen” sus pérdidas? ¿Sabe qué hacer con ellas? ¿Le gustaría saberlo?

9. Si usted tiene, un hotel, una fábrica, una empresa de servicios, una explotación agrícola o ganadera… un negocio en definitiva, ¿tiene una idea, que pueda defender documentalmente ante un tercero, de cuál es su valor? ¿Tiene usted claro que para que le den financiación hoy en día es un documento fundamental? No se olvide que si está pensando en vender su empresa, de tener a no tener una valoración previa, puede haber miles, o cientos, o millones de euros de diferencia. Ni lo olvide ni lo dude.

10. ¿Ha probado a incorporar a su consejo de administración a alguna persona con experiencia dilatada en el ámbito de las finanzas empresariales? Puede encontrar de esta forma un complemento ideal a su expertise en el negocio. No se puede saber de todo.

Nuestra firma hace esas preguntas, y otras, a los clientes que han depositado su confianza en nosotros. No son un tratado de economía empresarial pero sí representan consejos prácticos para que un empresario y su empresa ganen dinero. De estos temas pueden estar seguros que sí sabemos en ADVALOREM.

lunes, 17 de junio de 2013

El Capital Riesgo y la Valoración de Empresas

En un momento como el actual, en donde el arroyo del crédito bancario baja mustio (el exiguo caudal que lleva se dirige a apagar la sed de las Administraciones Públicas -el ya tristemente famoso efecto crowding out-), y en donde acceder a los mercados de capitales es casi ilusorio (el MAB es, hoy por hoy, una plaza ilíquida y con encefalograma plano), no cabe duda de que el acceso al capital riesgo (private equity*, venture capital*, business angels*) es, una de las pocas formas de financiación que van quedando.
*Técnicamente existen importantes matizaciones entre los conceptos Private Equity, Venture Capital o Business Angels, aunque en este post, y para no detenernos a dogmatizar, nos referiremos al conjunto de estas figuras como Capital Riesgo (CR)

Lo cierto es que tampoco se puede decir que el CR esté pasando por el momento más álgido de su existencia… (el middle market sobre todo, está prácticamente dormido en estos momentos) pero hay que reconocer que al menos, sí se presenta como una solución posible a uno de los principales retos que encuentran empresas de tamaño mediano o reducido (PYMES): encontrar fondos para hacer frente a fases de arranque o expansión. En otros casos, el CR cobra carta de naturaleza también en operaciones de reestructuración financiera o de cambio en la disposición accionarial. A esta tendencia reciente ayuda también la propia coyuntura económica: la desconfianza en los mercados de renta variable y la escasa rentabilidad de la fija, hace que el CR sea para los inversores un activo alternativo cuyo binomio rentabilidad-riesgo puede resultar francamente interesante.

Pero si hablamos de CR, uno de los temas de rabiosa actualidad en los foros financieros y empresariales es el Anteproyecto de Ley por la que se regularán las entidades de capital-riesgo y otras sociedades de inversión y sus sociedades gestoras, que vendrá a derogar la vigente ley de 2005. Y es que se acerca una reforma sustancial en el marco legislativo y administrativo del régimen hasta ahora vigente para este tipo de vehículos. Este futuro cambio está en línea con la transposición de la Directiva 2011/61/UE, relativa a los gestores de fondos de inversión alternativos (también conocida como la AIFMD) que debe realizarse por los Estados Miembros antes de julio de 2013, y como no, con los reglamentos ya aprobados en abril de este año (Reglamentos (UE) números 345 y 346/2013).

El anteproyecto incorpora novedades muy importantes. De ellas, hoy en el blog queremos hacer hincapié en dos de ellas:

- La primera, es la aparición de nuevas formas jurídicas de entidades de inversión. Así, además de nuestras “seculares” sociedades de capital riesgo, la Ley contemplará otro tipo de vehículos, más pequeños y de estructura más sencilla que los actuales: los FONDOS DE CAPITAL RIESGO PARA PYMES. Estas entidades, podrían convertirse en un potencial revulsivo para la financiación de las compañías medianas y pequeñas, ya que deben mantener, al menos, el 70% de su activo en instrumentos financieros que suministren financiación a “sus PYMES” (menos de 250 trabajadores) objeto de actividad, a cambio de tratamiento fiscal privilegiado. Veremos cómo va calando esta nueva identidad entre los inversores, pero sin duda nos parece positiva y necesaria la iniciativa de acercar el CR a las empresas de menor tamaño. El Anteproyecto también contempla la existencia de otras entidades como OSI (Otras Sociedades de Inversión), los FCRE (Fondos de Capital Riesgo Europeos) o los FESE (Fondos de Emprendimiento Social Europeo).

- La segunda modificación que nos parece reseñable, se refiere a las SGEIC (SOCIEDADES GESTORAS DE ENTIDADES DE INVERSIÓN COLECTIVA), distintivo que viene a sustituir a las actuales Gestoras de ECR. En torno a esta nueva figura, si bien a nuestro juicio de forma algo timorata, se puede producir un reconocimiento legal de la función de valoración de empresas. La Ley obliga a las SGEIC a que la función de valoración la realice un experto valorador independiente. Parece abrumadoramente sensato que sea así, porque estamos hablando de evaluar compañías no cotizadas (y por ende, con carga de incertidumbre en la valoración) y, sobre todo, porque garantiza la independencia de las valoraciones en beneficio de los inversores:
Artículo 17: La valoración se desempeñará de forma imparcial y con la competencia, atención y diligencia debidas…

Se prevé un registro en la CNMV de entidades que realicen dicha función. Veremos en qué condiciones y quién puede acceder a dicho registro, aunque a priori, la excelencia técnica no parece ser, ni mucho menos, el dato discriminador para formar parte del futuro registro. Baste decir que el apartado 9 del mismo artículo 17, la CNMV ya va haciendo un más que preocupante "preaviso de intenciones", cuando afirma:
Cuando la función de valoración no sea desempeñada por un valorador externo independiente, la CNMV podrá exigir a la gestora que sus procedimientos de valoración y/o sus valoraciones sean verificados por un valorador externo o, en su caso, por un auditor
Cuesta creer, por no decir que es realmente inaudito, que se asimilen los conceptos de experto valorador de empresas con el de auditor. Rotundamente y sin lugar a dudas, NINGUNA de las muchas y estupendas aptitudes que adornan a un auditor tiene ABSOLUTAMENTE NADA QUE VER con la valoración de empresas o negocios.

En fin. Habrá que estar pendientes a las enmiendas que se vayan introduciendo durante la tramitación de la Ley. Pero en cualquier caso, con sus tachas y fallos de bulto (como el mencionado en el apartado anterior) en ADVALOREM pensamos que es una buena iniciativa. Ojalá sirva para poder canalizar fondos de más y más diversos inversores hacia las PYMES .

lunes, 1 de abril de 2013

¿Cuánto vale un negocio?

Es evidente que los propietarios de una empresa, más tarde o más temprano, deben interrogarse sobre cuál es el valor de su negocio. En muchas ocasiones, por razones relacionadas con la necesidad de evidenciar el valor de la compañía ante terceros: baste decir, que más del 80% de los estudios de valoración de empresas que efectuamos en ADVALOREM constituyen el argumento cardinal de negociación cuando iniciamos un proceso de:

-Venta a un tercero del total o de un porcentaje del negocio
Al enajenar una empresa, ya sea en su totalidad o de manera parcial, es obvio que el importe que se obtiene al vender –precio- responde a la ulterior negociación que se desarrolla entre comprador y vendedor; pero nuestra experiencia nos dice que en la confrontación de las respectivas posiciones, en la práctica las dos partes obedecemos muy mucho a la valoración previa. De ahí que en una desinversión de negocio cobra verdadera carta de naturaleza disponer de una horquilla de valor de empresa bien construida y argumentada (con sensibilidades y escenarios) que nos sirve de piedra angular de réplica ante cualquier argumento.

-Ampliación de capital
En la obtención de recursos propios (para hacer frente a nuevas inversiones o sencillamente para inyectar fondos que fortalezcan el patrimonio del negocio), el precio de entrada para los nuevos accionistas viene encuadrado dentro del valor que respectivamente empresario e inversores otorgan a la empresa afectada. De manera que en este tipo de transacciones, vuelve a ser crucial para las respectivas partes el hecho de contar con una valoración profesional y ajustada de las acciones o participaciones de la compañía.

-Fusión entre dos empresas
En caso de fusión entre compañías y junto con los detalles fiscales, el acuerdo de la ecuación de canje —correspondencia entre las acciones entregadas de cada empresa fusionada y las recibidas de las resultantes de la fusión— es absolutamente crítico, y responde siempre a las valoraciones que atribuimos a las empresas participantes en la fusión.

-Sucesión en empresas familiares
En los casos de transmisiones hereditarias en los que tenemos el mandato de distribuir el patrimonio de un empresario entre sus legatarios, siempre realizamos una valoración global de la compañía para lograr la igualdad económica entre las partes de la herencia y poder cuantificar adecuadamente lo percibido por cada cual.

Aparte de las razones expuestas, en ADVALOREM recibimos cada vez con mayor frecuencia encargos de valoración de negocio que no están estrictamente asociados a las razones anteriores. Y es que dentro de los nuevas prácticas de buena administración gerencial, va haciéndose habitual que un empresario cuantifique periódicamente el valor de su compañía. Básicamente por dos motivos genéricos. Uno, porque un informe de valoración completo le proporciona datos cruciales sobre su negocio, como la medición de la utilidad que le reportará en el futuro para tomar decisiones (seguir, no seguir, vender, alternativas de inversión, etc) en función de ella. Dos, porque la evolución que siga el valor de su empresa le informará del grado de acierto de la gestión de sus directivos o gerentes.

Algunos reconocidos gurús de la valoración, se atreven a afirmar (de forma ciertamente presuntuosa), que la valoración de empresas es una combinación de ciencia y arte. En ADVALOREM creemos que calcular el rango de valor económico de un negocio es una tarea laboriosa caracterizada por un alto componente técnico al que forzosamente hay que complementar con experiencia empresarial previa y sentido común. A nuestro juicio, esos deben ser los pilares de actuación de cualquier valorador.

En el polo opuesto aún sobreviven algunos empresarios reacios a utilizar análisis cuantitativos o de rentabilidad para conocer el valor de su empresa, abandonando la medición al albur de su visión subjetiva (y por tanto sesgada) del negocio con raciocinios del tipo de "¿quién va a saber mejor que yo lo que vale mi empresa?", o bien... "a mi, que llevo con esto toda la vida… no me hace falta hacer números para saber el valor de mi negocio". Obviamente la decisión compete a cada cual. En el fondo, vender una compañía, como vender cualquier cosa, es relativamente sencillo. Todo se puede vender y de hecho se vende. Cosa distinta es, cómo, y a qué precio. Por ello, a la hora de efectuar una venta, o cualquiera de las transacciones a las que nos hemos referido anteriormente, nosotros desaconsejamos claramente las evaluaciones particulares (no expertas) en donde el componente afectivo prepondera sobre el racional técnico y objetivo, ya que suele ser pasto rápido de algunas aves rapaces hambrientas de... tasaciones "espirituales".

En definitiva, que tal vez haya que poner en tela de juicio el conocido refrán español: "El ojo del amo, engorda el caballo". Pues verán... a veces. Y a veces, no.