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viernes, 26 de julio de 2013

Tres errores críticos a evitar en la venta de un negocio (II)

En nuestro anterior post les anticipábamos el interés de ADVALOREM en compartir con ustedes en este Blog, lo que en nuestra opinión constituyen los tres errores críticos a evitar en la venta de una compañía.

Como decíamos, la planificación de salida (venta) de una compañía es casi inexistente en la mayoría de PYMES. En ese contexto confiamos en que la lectura de estos dos post le sirva de ayuda si usted está pensando en vender su empresa o negocio.

Establecíamos como Error Nº 1 el No conocer el verdadero valor de su empresa y el hecho de que de ello puedan depender varios miles, cientos o millones de euros de la transacción. (Post del 19 de julio) .Continuamos con dos posibles errores adicionales:


Error N º 2 - No tener la presentación de la compañía y el resto de documentos en orden

Nos sigue sorprendiendo la frecuencia con la que nos encontramos con dueños de negocios que tratan de vender sus empresas sin la documentación adecuada. Si la documentación es irregular o, peor aún, llena de errores, es muy probable que se alejen todos los compradores que se acercan.

Así pues, en la venta de una empresa, como mínimo tendrá que preparar tres documentos clave:

1. El infomemo o cuaderno de venta
2. El perfil ciego o teaser
3. El Acuerdo de Confidencialidad

Un infomemo es, sencillamente, la versión escrita del proceso de evaluación que discutimos en el Post que describíamos el Error N º 1. Por tanto, es más que simplemente su situación financiera. Un infomemo completo debe incluir lo siguiente:

• Una descripción detallada de la compañía, centrándose en las fortalezas.
• La historia completa de la empresa (especialmente los eventos importantes en los últimos cinco años).
• Un examen detallado de la organización, centrándose en los empleados clave - lo que hacen y por qué son clave.
• Un examen a fondo de los principales clientes, quiénes son y su relación con ellos.
• Una visión general de dónde se dirige la empresa durante los próximos cinco años y lo que se necesita para llegar allí (capital y personas).

Una cosa que siempre se deja fuera del infomemo es el precio. Nunca mencione precio en ninguno de los documentos. Deje que el comprador le diga lo que va a pagar.

En segundo lugar, un perfil ciego o teaser: es un resumen de dos páginas del cuaderno de venta. Este perfil es lo que se va a enviar a los compradores potenciales a fin de utilizarlo para captar su atención y hacer que se centren en lo que usted quiere transmitir acerca de su compañía. La confidencialidad es clave aquí. No mencione ni el nombre de la empresa ni su ubicación. En este documento es esencial amalgamar conceptos lo suficientemente generales como para preservar la identidad de la compañía, pero lo suficientemente específicos como para captar la atención de los compradores. Aunque no lo parezca, este es un reto fácil de superar.

Y con respecto al tercer documento, el acuerdo de confidencialidad, una vez que los compradores potenciales han recibido el perfil ciego y han mostrado su interés, es necesario que firmen un acuerdo de confidencialidad, antes de recibir el infomemo. Esto es vital porque, por desgracia, es probable que tenga competidores sin escrúpulos que traten de obtener su infomemo sólo para robar clientes o empleados, o recabar información.

No se salte este paso. Una buena documentación conllevará compradores. Documentación deficiente o errónea los espantará. Sin embargo, incluso la mejor documentación en el mundo no puede proteger del tercer error que suele cometer un empresario en la venta de una compañía…


Error Nª 3 - No estructurar adecuadamente la transacción

Es muy probable que nunca se haya sentado a la mesa con un comprador a negociar la venta de una empresa. Hasta este punto, el trato con el comprador puede haber sido cordial y hasta amistosa. Todo esto puede cambiar a medida que los compradores profesionales trabajan para comprar la compañía por la menor cantidad de dinero a través de la estructura de acuerdo que más los favorece. Tres o cuatro consejos para usar en esta fase:

• No estar de acuerdo en los detalles demasiado rápido: siempre es bueno tomar un descanso para pensar en las consecuencias.
• Evitar tomar nada personalmente: recuerde que esto es un negocio.
• Evitar pasar demasiado tiempo en la negociación, al punto que usted descuide su negocio, a sus clientes y a sus empleados.

Cuando usted se siente a negociar su contrato con un comprador, recuerde una cosa: los compradores profesionales compran un montón de empresas cada año. Así que saben perfectamente cómo negociar el mejor acuerdo para las organizaciones para las que trabajan. Ellos no van a “mirar” por usted y sus intereses. No hay que esperar que lo hagan.

A menudo, los vendedores se obsesionan únicamente por el precio de la transacción, mientras que dejan de lado la importancia de la estructura global de venta del negocio. Planificar correctamente una operación, sus términos y condiciones, es tan importante como la negociación del precio.

Para un propietario que esté interesado en permanecer parcialmente involucrado en el negocio objeto de la venta, es crítica la estructuración de un adecuado earn out o la configuración de un contrato de trabajo beneficioso.

Para un vendedor que acceda a vender a plazos (liquidez parcial), la estructuración de una transacción sobre las acciones permitirá a la empresa aprovechar el tratamiento favorable de impuestos diferidos. Hay que tener en cuenta que, en términos generales, los compradores prefieren la compra de activos y los vendedores la venta de acciones.



La mejor manera de evitar todos los errores: conocimientos

Como se puede ver, cada uno de estos errores es fácil de cometer. Después de leer acerca de ellos, muchos de ustedes posiblemente se habrán convencido de que contar con la ayuda de una firma de asesoramiento en transacciones es en realidad la única opción real a contemplar. De cualquier forma, no importa lo que decida hacer - ir por libre o elegir unos asesores de transacciones para ayudarle -, le recomendamos dos líneas de actuación:

• Aprenda todo lo que pueda sobre el proceso de fusiones y adquisiciones antes de sumergirse en uno.
• Obtenga los servicios de una firma de asesoría de transacciones (NO una asesoría o gestoría contable-fiscal, que sirven para otros menesteres); y ello, a no ser que tenga unas 1.000 horas de tiempo de sobra en el próximo año o año y medio.

Mucha suerte y buena venta!


viernes, 19 de julio de 2013

Tres errores críticos a evitar en la venta de un negocio (I)

En el curso de nuestro desempeño profesional, a menudo somos confidentes de muchos dueños de empresas que nos cuentan historias de terror acerca de la forma en que en el pasado trataron de vender sus negocios sin contar con asesoramiento experto adecuado. Y es que desafortunadamente, hasta hace no muchos años la planificación de salida (venta) de un compañía era casi inexistente en la mayoría de PYMES. Si usted es titular de una empresa o negocio y está pensando en venderlo, le invitamos a descubrir en una serie de post dentro de este blog lo que en nuestra opinión constituyen los tres errores críticos a evitar en la venta de una compañía. Vamos con el primero

Error Nº 1: No conocer el verdadero valor de su empresa

Cuando un empresario decide vender su compañía se enfrenta a la decisión profesional más importante de su vida: es el momento en el que se materializa el valor acumulado de su inversión y el esfuerzo de muchos años. En este trance, para un propietario resulta crítico contar con una valoración especializada de su negocio, (y por ende, de su paquete accionarial), ya que será una referencia inmejorable para abordar el proceso de negociación: la valoración es el precio mínimo por debajo del cual, nunca se debería aceptar una oferta. A la hora de vender por tanto, el hecho de que un dueño de empresa no tenga ni idea de lo que vale su negocio, pero se arrogue la capacidad de hacerlo sin la ayuda de asesores expertos, puede desembocar en dos peligrosísimas equivocaciones:

La primera (y bien frecuente), pasa por la samaniega “cuenta de la lechera” típica de muchos propietarios que atribuyen un valor desmesurado a su empresa, al socaire de su visión autárquica; este tipo de valoraciones jactanciosas acarrean expectativas de precio infundadas, lo que en la práctica conlleva menospreciar ofertas que sí están “en rango de valor de mercado”. Obvia decir que la penitencia derivada de semejante raciocinio es, sin más, perder dinero. O dejar de ganarlo, que viene a ser lo mismo.

En el lado contrario, nos encontramos con empresarios que, llevados por la necesidad en la mayoría de los casos o la ofuscación en otros, subestiman el valor de su negocio al tomar la decisión de “sacarlo al mercado”. La resultante en este caso, es parecida a la del punto anterior, si no peor.

Así que asumiendo que usted tiene un negocio, el primer paso fundamental en la venta de su empresa es la determinación de su valor económico. Y ello, teniendo SIEMPRE en mente un principio fundamental: los potenciales compradores profesionales están comprando el futuro, de su negocio, no su pasado. ¿Qué significa eso? Significa que sus asesores deben poner de manifiesto, cuantificar y ponderar ese futuro. ¿Cómo? En dos direcciones: la del retorno a la inversión en términos de flujo de caja de los próximos años (valoración propiamente dicha) y la de las posibles sinergias. Ambas son críticas. La primera, que tiene que ver con proyecciones financieras y el establecimiento de una adecuada tasa de descuento (riesgo). Como ya hemos referido en otras ocasiones, es una tarea no extraordinariamente difícil, pero sí laboriosa y técnica, a la que necesariamente hay que complementar con experiencia.

Si hablamos de SUS MAJESTADES las sinergias, aludimos tanto a las fortalezas y debilidades del negocio que se vende, como a las inherentes a los potenciales compradores. De saber o no conjugar ambas (haciendo literalmente de la necesidad, virtud) pueden depender varios miles o varios millones de euros de la transacción.

Asegúrese que los asesores profesionales que elija para acompañarle en la transacción de venta de su negocio tengan bien en cuenta todo lo mencionado anteriormente. Y en esto, en realidad tan solo hablamos de dinero. Y, como dijo una vez George Bernard Shaw… "El dinero no es nada, pero mucho dinero, eso ya es otra cosa".

jueves, 11 de julio de 2013

Diez consejos útiles y prácticos para ganar dinero

Si usted tiene una empresa, es muy posible que valore en poco el que podamos sugerirle alternativas para que su negocio como tal vaya mejor. De hecho, planteadas 100 cuestiones acerca de la oportunidad de las actuaciones que está llevando a cabo su compañía, seguramente en el 80% de ellas usted tendría las respuestas adecuadas. Pero en el 20% restante creemos que le podríamos generar dudas al proponerle maneras adicionales de aumentar su beneficio y mejorar su posición financiera.

A título de ejemplo, le invitamos a hacerse las siguientes preguntas:

1. ¿Está usted amortizando a máximos fiscales? No hacerlo cuesta dinero. Pida que le calculen la diferencia de hacerlo de una u otra manera y que le informen por tanto de cuánto dinero puede ahorrarse.

2. ¿Está seguro de que está valorando bien, a efectos contables y a efectos fiscales, sus activos a largo plazo? ¿Tiene elaborados los “test de impairment” de su inmovilizado?. ¿Tiene una idea de cuánto se podría ahorrar en el pago de impuestos? Si lo hace le espera otra sorpresa positiva.

3. ¿En determinados ámbitos expertos se suele decir que las Existencias son “el fondo de maniobra” para resolver determinadas situaciones. No olvide que la valoración de este epígrafe del balance influye en el resultado y en la determinación de la carga fiscal. ¿Ha probado a simular con los diferentes métodos de valoración como quedarían en este año sus “magnitudes clave”? Pida que le hagan una simulación y le determinen el rango de posibilidades que se le ofrece. Quizá se extrañe al ver los resultados.

4. ¿Tiene establecido un sistema de “barridos” de sus posiciones financieras con los bancos? Es imprescindible para minimizar el pago de intereses por las deudas financieras. Cuando compruebe el ahorro que puede obtener no dudará en establecer el sistema.

5. ¿Tiene bien documentadas las transacciones de todo tipo (retribuciones, compras, ventas, préstamos, anticipos etc) entre la sociedad y sus accionistas? Pida que le elaboren un inventario detallado de todas sus posiciones personales con la empresa y asegúrese de que tiene elaborada la información oportuna. No cualquiera, la oportuna.

6. A la hora de pedir financiación, ¿tiene claro cuál es el camino crítico que decidirá si se la conceden o no? ¿Identifica bien el "driver" que le pude llevar a conseguir una nueva financiación o la refinanciación adecuada de sus posiciones? No es cierto que la banca no esté concediendo préstamos.

7. Como todos sabemos, las Necesidades Operativas de Fondos (clientes más existencias y menos proveedores) necesitan ser financiadas. Y por tanto tienen un coste financiero que la empresa paga inexcusablemente. ¿Ha probado a calcular cual es el coste de su circulante comercial neto? Pida que se lo calculen. Cuando le informen de lo que le cuesta al año le faltará tiempo para revisar si lo tiene minimizado al máximo posible. Sin duda.

8. No todas las empresas están en pérdidas. Ni todas las pérdidas son “de la misma calidad”. En todo caso, ¿tiene usted una idea de “cuánto valen” sus pérdidas? ¿Sabe qué hacer con ellas? ¿Le gustaría saberlo?

9. Si usted tiene, un hotel, una fábrica, una empresa de servicios, una explotación agrícola o ganadera… un negocio en definitiva, ¿tiene una idea, que pueda defender documentalmente ante un tercero, de cuál es su valor? ¿Tiene usted claro que para que le den financiación hoy en día es un documento fundamental? No se olvide que si está pensando en vender su empresa, de tener a no tener una valoración previa, puede haber miles, o cientos, o millones de euros de diferencia. Ni lo olvide ni lo dude.

10. ¿Ha probado a incorporar a su consejo de administración a alguna persona con experiencia dilatada en el ámbito de las finanzas empresariales? Puede encontrar de esta forma un complemento ideal a su expertise en el negocio. No se puede saber de todo.

Nuestra firma hace esas preguntas, y otras, a los clientes que han depositado su confianza en nosotros. No son un tratado de economía empresarial pero sí representan consejos prácticos para que un empresario y su empresa ganen dinero. De estos temas pueden estar seguros que sí sabemos en ADVALOREM.

martes, 7 de mayo de 2013

Los sectores mejor pagados de la economía

Si usted es uno de los 16 millones de asalariados de este país, es posible que la tabla de este post le pueda orientar a la hora de saber cómo compara su retribución anual con la media del sector en el que se ubica su empresa. Las cifras, elaboradas por ADVALOREM según datos del Instituto Nacional de Estadística, son promedios anuales por persona y colectivo. Obvia reseñar que al ser la media una medida estadística “central”, es acusadamente sensible a los valores extremos, aunque ello no altere su rigor matemático en absoluto. Por la misma razón y para interpretar los datos en clave adecuada, sobra decir que factores como la capacitación-formación, experiencia, rango o puesto jerárquico hacen amplia la dispersión salarial dentro de cada industria y deben por ende ser tenidos en cuenta en cualquier análisis comparativo.

La tabla y sus números son suficientemente auto explicativos. Seguramente al lector no le llame la atención el liderazgo resuelto del Sector de actividades financieras y de seguros, que alcanza año tras año la mayor retribución bruta por asalariado y ejercicio, hasta llegar a 61.689 euros en 2011. Los emolumentos anuales de los trabajadores de la Información y las Comunicaciones se ubican en segundo lugar en el ranking, aunque a cierta distancia (casi 14.000 euros/año). Es probable que la capacitación y/o cualificación asociada a la mayoría de empleados de estos sectores se vea lógicamente refrendada con estas diferencias de sueldos.

Resulta cuando menos, elocuente, el brillante tercer puesto de los salarios de los empleados públicos: no solo están muy por encima de la media nacional, sino que tienen nada menos que siete sectores por debajo en la clasificación.

También parece significativa la posición en la que nos topamos con las remuneraciones del Sector de Construcción. Parece que la crisis que efectivamente atenaza a este sector no ha afectado tanto a los salarios de sus empleados (en promedio), como quizás cabría conjeturar.

Por último, el sector primario, que incluye agricultura, pesca, ganadería y silvicultura, es el que cuenta con los haberes promedio por empleado más bajos.


Fuente: Elaborado por ADVALOREM a partir de datos públicos del INE
© ADVALOREM 2013

lunes, 15 de abril de 2013

España supera a Alemania

España supera a Alemania en número de empresas registradas. De acuerdo con EUROSTAT (la oficina estadística de la Unión Europea) España tiene 377.591 empresas más que Alemania. Es posible que ustedes alberguen la duda de si el dato en sí mismo es un indicador bueno, malo o indiferente; o que incluso se pregunten la importancia que podría tener de cara a explicar el problema de desempleo que padece el estado español. Ni mucho menos este post pretende esclarecer todas las dudas, tan solo aspira a aportar algunos datos adicionales para que puedan establecer alguna comparación entre la realidad económica y empresarial de ambos territorios.

Alemania es el país con mayor población de la Unión Europea. Sus 81,8 millones de habitantes constituyen el 16,2% de la UE27. Su economía es aun más representativa en el conjunto, ya que su PIB alcanza el 21,1% del total. España, con 46,2 millones de habitantes que significan el 9,2% del total, es también uno de los países populosos de Europa. El PIB sin embargo, supone solo el 8,4% de la UE27. Ahora bien, ¿cómo es el entramado empresarial alemán y cómo compara con el español?:


Fuente: Elaborado por ADVALOREM a partir de datos publicados por Eurostat
(1) Incluye datos de 2011 relativos a empresas del sector privado y no financiero.
(2) Población del pais al 1 de enero de 2012
(3) Microempresa incluye a las compañías que tienen entre 0 y 9 empleados; Pequeña empresa engloba a las que cuentan con entre 10 y 49 trabajadores; Mediana empresa, con plantilla en el tramo de 50 y 200 asalariados; Empresa Grande refiere a aquellas que emplean a más de 200 personas
De la observación del cuadro anterior se desprende lo siguiente:

•La densidad empresarial de España es más del doble de la alemana. Si en Alemania existen 256 empresas por cada 10.000 habitantes, en España el ratio es de 536.

•España tiene más Microempresas que Alemania y sin embargo en los siguientes escalones (pequeñas, medianas o grandes) es Alemania la que nos supera en número de empresas.

•Las empresas alemanas crean más empleo que las españolas. La empresa media española tiene 5 empleados y sin embargo la empresa media alemana tiene 12 empleados.

•Lo mismo ocurre en cuanto al valor agregado que generan las empresas de uno y otro país. La empresa media española genera un valor añadido de 200.000 euros mientras que la alemana nos supera en más de tres veces.

Se constata por tanto que sí existen diferencias entre el entramado empresarial español y el alemán. Por supuesto los países deben adaptarse a las realidades sociales y estructurales de cada uno de ellos. Pero no es menos cierto que, en economía al menos, siempre hay que observar lo que hace el líder y valorar el éxito o fracaso de sus actuaciones.

lunes, 1 de abril de 2013

¿Cuánto vale un negocio?

Es evidente que los propietarios de una empresa, más tarde o más temprano, deben interrogarse sobre cuál es el valor de su negocio. En muchas ocasiones, por razones relacionadas con la necesidad de evidenciar el valor de la compañía ante terceros: baste decir, que más del 80% de los estudios de valoración de empresas que efectuamos en ADVALOREM constituyen el argumento cardinal de negociación cuando iniciamos un proceso de:

-Venta a un tercero del total o de un porcentaje del negocio
Al enajenar una empresa, ya sea en su totalidad o de manera parcial, es obvio que el importe que se obtiene al vender –precio- responde a la ulterior negociación que se desarrolla entre comprador y vendedor; pero nuestra experiencia nos dice que en la confrontación de las respectivas posiciones, en la práctica las dos partes obedecemos muy mucho a la valoración previa. De ahí que en una desinversión de negocio cobra verdadera carta de naturaleza disponer de una horquilla de valor de empresa bien construida y argumentada (con sensibilidades y escenarios) que nos sirve de piedra angular de réplica ante cualquier argumento.

-Ampliación de capital
En la obtención de recursos propios (para hacer frente a nuevas inversiones o sencillamente para inyectar fondos que fortalezcan el patrimonio del negocio), el precio de entrada para los nuevos accionistas viene encuadrado dentro del valor que respectivamente empresario e inversores otorgan a la empresa afectada. De manera que en este tipo de transacciones, vuelve a ser crucial para las respectivas partes el hecho de contar con una valoración profesional y ajustada de las acciones o participaciones de la compañía.

-Fusión entre dos empresas
En caso de fusión entre compañías y junto con los detalles fiscales, el acuerdo de la ecuación de canje —correspondencia entre las acciones entregadas de cada empresa fusionada y las recibidas de las resultantes de la fusión— es absolutamente crítico, y responde siempre a las valoraciones que atribuimos a las empresas participantes en la fusión.

-Sucesión en empresas familiares
En los casos de transmisiones hereditarias en los que tenemos el mandato de distribuir el patrimonio de un empresario entre sus legatarios, siempre realizamos una valoración global de la compañía para lograr la igualdad económica entre las partes de la herencia y poder cuantificar adecuadamente lo percibido por cada cual.

Aparte de las razones expuestas, en ADVALOREM recibimos cada vez con mayor frecuencia encargos de valoración de negocio que no están estrictamente asociados a las razones anteriores. Y es que dentro de los nuevas prácticas de buena administración gerencial, va haciéndose habitual que un empresario cuantifique periódicamente el valor de su compañía. Básicamente por dos motivos genéricos. Uno, porque un informe de valoración completo le proporciona datos cruciales sobre su negocio, como la medición de la utilidad que le reportará en el futuro para tomar decisiones (seguir, no seguir, vender, alternativas de inversión, etc) en función de ella. Dos, porque la evolución que siga el valor de su empresa le informará del grado de acierto de la gestión de sus directivos o gerentes.

Algunos reconocidos gurús de la valoración, se atreven a afirmar (de forma ciertamente presuntuosa), que la valoración de empresas es una combinación de ciencia y arte. En ADVALOREM creemos que calcular el rango de valor económico de un negocio es una tarea laboriosa caracterizada por un alto componente técnico al que forzosamente hay que complementar con experiencia empresarial previa y sentido común. A nuestro juicio, esos deben ser los pilares de actuación de cualquier valorador.

En el polo opuesto aún sobreviven algunos empresarios reacios a utilizar análisis cuantitativos o de rentabilidad para conocer el valor de su empresa, abandonando la medición al albur de su visión subjetiva (y por tanto sesgada) del negocio con raciocinios del tipo de "¿quién va a saber mejor que yo lo que vale mi empresa?", o bien... "a mi, que llevo con esto toda la vida… no me hace falta hacer números para saber el valor de mi negocio". Obviamente la decisión compete a cada cual. En el fondo, vender una compañía, como vender cualquier cosa, es relativamente sencillo. Todo se puede vender y de hecho se vende. Cosa distinta es, cómo, y a qué precio. Por ello, a la hora de efectuar una venta, o cualquiera de las transacciones a las que nos hemos referido anteriormente, nosotros desaconsejamos claramente las evaluaciones particulares (no expertas) en donde el componente afectivo prepondera sobre el racional técnico y objetivo, ya que suele ser pasto rápido de algunas aves rapaces hambrientas de... tasaciones "espirituales".

En definitiva, que tal vez haya que poner en tela de juicio el conocido refrán español: "El ojo del amo, engorda el caballo". Pues verán... a veces. Y a veces, no.

miércoles, 20 de marzo de 2013

La importancia de llamarse PYME...

En la actualidad, existe un amplio consenso, tanto desde el ámbito popular como desde la esfera académica, en considerar a las empresas como el eje central de desarrollo económico de una región. A mayor abundamiento, poco a poco se ha ido poniendo en valor el papel que desempeñan las PYMES frente a la gran empresa tradicional, atribuyendo a las primeras una relevancia verdaderamente inédita hasta hace bien pocos años, siquiera solo por su aportación al empleo y, en consecuencia, por su contribución al desarrollo endógeno de la economía.

Pero es hora de reconocer que en este contexto, el término PYME (Pequeña y Mediana Empresa) se utiliza a veces sin excesiva precisión. Y en ADVALOREM creemos que es importante entender la realidad empresarial que se esconde detrás de la palabra PYME, aunque sólo sea para interpretar adecuadamente muchas de las estadísticas que publicamos a menudo tanto firmas de consultoría o bancos de inversión como medios de comunicación e instituciones públicas. Obvia reseñar que las necesidades de una empresa con un trabajador, distan mucho de las equivalentes para una compañía que emplea 249 trabajadores. Y, hoy por hoy sin embargo, el concepto PYME parece englobar a ambas.

La UE definió hace tiempo el término PYME. Así, desde el año 2003 la Comisión Europea tiene establecido que, será considerada PYME toda empresa que ocupe a menos de 250 personas. La Unión Europea también fijó, aunque de forma no muy afortunada, que las PYMES a su vez podrían clasificarse en EMPRESAS MEDIANAS, EMPRESAS PEQUEÑAS o MICROEMPRESAS. Bajo estas premisas, y tomando en consideración las bases del INE, comprobamos que a 1 de enero de 2012 en España existen 3.199.617 empresas , de las que tan sólo 4.365 emplean a más de 250 asalariados (GRANDES EMPRESAS). El resto, por tanto, 3.195.252, son PYMES.

A título informativo, el cuadro que sigue a continuación agrupa las empresas de España en los cuatro colectivos definidos por la Unión Europea. Nos hemos permitido incluir una segunda columna que consideramos aporta mayor información al desagregar de forma adicional cada uno de los citados tramos.

lunes, 11 de marzo de 2013

La contabilidad del pincho

Hace unos meses comenzaron a correr por la red las imágenes de dos entrañables abuelos sorianos gracias a la difusión de un vídeo filmado cinco años atrás en su Valdegeña natal. A todos nos conmovió entonces la espontaneidad con la que Isidro y Moisés Ciriano contaban desventuras de su infancia o hablaban sobre una juventud vivida a golpe de penurias y estrecheces. La grabación también recoge cómo, con la misma sencillez, ambos ancianos se aventuraban a impartir lecciones de finanzas operativas, proclamando descreídos la ineficacia de contar con estudios especializados al respecto:
…¿economía?... economía no hace falta estudiar…
el hombre que tiene cinco duros, que se gaste uno... ¡ahí está la economía!
Incluso al final del reportaje (2007), el bueno de Isidro llegaba a augurar las calamidades que nos asolarían en un futuro si perseverábamos tan tozudamente en la inobservancia de sus tesis. Exceso de apalancamiento, estructura financiera desequilibrada, ausencia de ahorro como paso previo a la inversión, teoría del consumo… A su manera, Isidro y Moisés estaban refiriéndose a tópicos financieros elementales para cualquier administración de bienes, y en particular, para la correcta gerencia de un negocio. En estos afanes, por más que nos sigan enterneciendo sus palabras y aun reconociendo el abrumador sentido común que rezuman, tenemos que disentir de ellos en su animadversión por el estudio o la preparación académica. Muy al contrario, desde este foro postulamos sin ambages la necesidad de encaminarnos hacia una gerencia más profesionalizada de las empresas.

Y es que en un ejercicio colectivo de sinceridad deberíamos reconocer que salvo en las grandes corporaciones españolas, la capacitación interna sobre gestión económica no es suficiente en una buena mayoría de compañías. Hasta hace relativamente poco tiempo las cuestiones de finanzas eran consideradas casi un elemento accidental dentro del día a día del buen gobierno de una sociedad mediana o pequeña, en el falso entente de que estos desvelos eran solo aplicables a grandes empresas y que la medición o el control de la salud económico-financiera eran preocupaciones ajenas a aquellas de menor tamaño. Pero los hechos nos han demostrado que, un celo razonable sobre indicadores tan básicos como la rentabilidad económica, la rentabilidad financiera, la solvencia, la estructura de inversión, el coste de capital, el periodo de generación de caja, el análisis de costes o el punto muerto entre otros, debieran formar parte de la agenda diaria de quehaceres y preocupaciones de todo buen empresario o gerente. Siquiera tan solo porque lo que no se puede medir, no se puede gestionar.

Hoy por tanto, no sólo ha dejado de discutirse la necesidad de dotar a la gestión empresarial de una capacitación sobre economía y finanzas sino que, en un mundo global, tan extraño a la forma de vida por la que transitaron Isidro y Moisés, debemos afirmar que han cambiado radicalmente los paradigmas de administración de cualquier negocio. Ya no puede servir una gerencia en donde la contabilidad del pincho junto con la anuencia de una gestoría fiscal-contable conformen exclusivamente el peculio de inquietud sobre asuntos económico financieros. Porque en tiempos pasados de bonanza, con verbena de crédito bancario y un crecimiento anual de ventas “a doble dígito”, estas poco recomendables formas de gestión quedaban sepultadas por los muchos litros de caja libre que fluía como manantial de primavera en la mayoría de los negocios. Como no podía ser de otra manera, aquellas lluvias (en donde se financiaron inversiones bárbaras con circulante, en dónde se compraron hasta naves industriales con pólizas de crédito a corto…) nos han traído un verdadero lodazal de concursos de acreedores y liquidaciones. Y es que la gran mayoría de las PYMES en España, estaban instaladas en lo que en ADVALOREM solemos llamar el equilibrio de la bicicleta; obvia decir, por qué lo denominamos así.

Una empresa eficiente y rentable suele ser la suma de una buena idea de negocio más una administración diligente de los factores económico financieros que la componen. Y en esa senda, se deben revisar con urgencia conceptos y arquetipos de gestión tradicionales. Muchos empresarios españoles ya se han concienciado de la importancia de contar con una mayor capacitación para evitar caer en errores del pasado, y han convertido el PROGRAMA INTENSIVO DE ECONOMÍA Y FINANZAS (PIEF) de nuestro Aula de Formación en el punto de partida para hacerlo posible. Otros tantos, eligiendo un camino más directo, nos han colocado como sus referentes en lo que se refiere al ASESORAMIENTO FINANCIERO para sus negocios, abandonando así posturas inmovilistas, renuencia al cambio y ese factor psicológico tan común como la tradicional resistencia a buscar ayuda cuando no se puede hacer frente por sí sólo y de forma eficaz a la nada fácil tarea que conlleva la dirección o gestión de una compañía. A todos ellos, gracias por depositar su confianza en ADVALOREM. Seguimos día a día poniendo a disposición de sus negocios nuestro mejor empeño y nuestra mayor excelencia técnica en economía y finanzas de empresa. Por mucho que a buen seguro, Isidro insinuaría hacerlo de otra manera...

lunes, 4 de marzo de 2013

Oda a los empresarios

Ahora que nos hemos vuelto kennedianos y que ante cualquier acontecimiento nos llenamos la boca diciendo que todos somos esto o lo otro… no estaría de más que tomáramos como costumbre otorgar a los empresarios al menos el derecho a ser considerados tan damnificados como los demás, dentro de este viacrucis por el que estamos transitando. Y de paso es tiempo ya también, de que por fin aclaremos el tan estigmatizado concepto de empresario.

El DRAE lo define en una de sus entradas como Titular propietario o directivo de una industria, negocio o empresa”. Poco feliz se nos antoja semejante interpretación de la Real Academia, ya que parece sugerir que el rol de empresario se asimila a dos funciones bien distintas:

- la de propietario que asume riesgos y,
- la de gerente o administrador de negocios.

Claro que posiblemente la Institución que fija y da esplendor solo acopia en la acepción el poco discernimiento con el que la mayoría aludimos al vocablo en sí. Huelga referir a ejemplos flagrantes, cuando incluso para empresas multinacionales del IBEX se confunden términos... y nos atreveríamos a decir que hasta la razonable prosapia: un gestor o manager es a nuestro modo de ver, toda aquella persona que ejerce funciones de dirección o gestión de compañías a cambio de un determinado emolumento fijo, o fijo más variable. Y esta figura de gerente o directivo, por mucho que la mayoría de los medios de comunicación (y por ende, parte de la opinión pública) le atribuyan la acepción de empresario, debería encasillarse más bien en el concepto de empleado; cierto que probablemente más cualificado e incluso diligente que la media, pero desde luego, un asalariado.

Un empresario es sin embargo, aquel que asume riesgos, que compromete su patrimonio al albur de las circunstancias, con la legítima esperanza de obtener una rentabilidad que, en buena lid, remunere ese riesgo asumido. Y esta condición del propietario-empresario, en los estrictos límites de la ley y la responsabilidad, es tan lícita por cierto como la recompensa que cualquier trabajador, inversor o especulador (grande o pequeño) espera a cambio de su desempeño o inversión.

El manoseo absurdo con el que en los últimos años en demasiados ámbitos sociales se ha utilizado la palabra empresario ha llevado a que el nombre sea a veces sinónimo de abuso jacobino o egoísmo. Se vocea empresario sin caer en la cuenta de que ese es un grupo dispar, como todos... pero lleno de personas que sufren exactamente igual que los demás por salir adelante, por vivir en paz, y hasta por llegar a fin de mes. Y lo peor es que todo ello ha acabado por entreverar un cierto complejo en buena parte del colectivo a la hora de expresar sus tribulaciones, convirtiendo en oprobioso casi cualquier lamento de su parte.

Los empresarios llevan varios años padeciendo las consecuencias de este seísmo político, económico y social que estamos viviendo, con corolarios inefables para su economía y su vida personal. Muchos, demasiados... se han quedado en el camino y han perdido todo o casi todo; que su discurso no sea tan ampuloso como el de otros colectivos, sin duda no debería sugerir una realidad menos doliente.