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jueves, 11 de julio de 2013

Diez consejos útiles y prácticos para ganar dinero

Si usted tiene una empresa, es muy posible que valore en poco el que podamos sugerirle alternativas para que su negocio como tal vaya mejor. De hecho, planteadas 100 cuestiones acerca de la oportunidad de las actuaciones que está llevando a cabo su compañía, seguramente en el 80% de ellas usted tendría las respuestas adecuadas. Pero en el 20% restante creemos que le podríamos generar dudas al proponerle maneras adicionales de aumentar su beneficio y mejorar su posición financiera.

A título de ejemplo, le invitamos a hacerse las siguientes preguntas:

1. ¿Está usted amortizando a máximos fiscales? No hacerlo cuesta dinero. Pida que le calculen la diferencia de hacerlo de una u otra manera y que le informen por tanto de cuánto dinero puede ahorrarse.

2. ¿Está seguro de que está valorando bien, a efectos contables y a efectos fiscales, sus activos a largo plazo? ¿Tiene elaborados los “test de impairment” de su inmovilizado?. ¿Tiene una idea de cuánto se podría ahorrar en el pago de impuestos? Si lo hace le espera otra sorpresa positiva.

3. ¿En determinados ámbitos expertos se suele decir que las Existencias son “el fondo de maniobra” para resolver determinadas situaciones. No olvide que la valoración de este epígrafe del balance influye en el resultado y en la determinación de la carga fiscal. ¿Ha probado a simular con los diferentes métodos de valoración como quedarían en este año sus “magnitudes clave”? Pida que le hagan una simulación y le determinen el rango de posibilidades que se le ofrece. Quizá se extrañe al ver los resultados.

4. ¿Tiene establecido un sistema de “barridos” de sus posiciones financieras con los bancos? Es imprescindible para minimizar el pago de intereses por las deudas financieras. Cuando compruebe el ahorro que puede obtener no dudará en establecer el sistema.

5. ¿Tiene bien documentadas las transacciones de todo tipo (retribuciones, compras, ventas, préstamos, anticipos etc) entre la sociedad y sus accionistas? Pida que le elaboren un inventario detallado de todas sus posiciones personales con la empresa y asegúrese de que tiene elaborada la información oportuna. No cualquiera, la oportuna.

6. A la hora de pedir financiación, ¿tiene claro cuál es el camino crítico que decidirá si se la conceden o no? ¿Identifica bien el "driver" que le pude llevar a conseguir una nueva financiación o la refinanciación adecuada de sus posiciones? No es cierto que la banca no esté concediendo préstamos.

7. Como todos sabemos, las Necesidades Operativas de Fondos (clientes más existencias y menos proveedores) necesitan ser financiadas. Y por tanto tienen un coste financiero que la empresa paga inexcusablemente. ¿Ha probado a calcular cual es el coste de su circulante comercial neto? Pida que se lo calculen. Cuando le informen de lo que le cuesta al año le faltará tiempo para revisar si lo tiene minimizado al máximo posible. Sin duda.

8. No todas las empresas están en pérdidas. Ni todas las pérdidas son “de la misma calidad”. En todo caso, ¿tiene usted una idea de “cuánto valen” sus pérdidas? ¿Sabe qué hacer con ellas? ¿Le gustaría saberlo?

9. Si usted tiene, un hotel, una fábrica, una empresa de servicios, una explotación agrícola o ganadera… un negocio en definitiva, ¿tiene una idea, que pueda defender documentalmente ante un tercero, de cuál es su valor? ¿Tiene usted claro que para que le den financiación hoy en día es un documento fundamental? No se olvide que si está pensando en vender su empresa, de tener a no tener una valoración previa, puede haber miles, o cientos, o millones de euros de diferencia. Ni lo olvide ni lo dude.

10. ¿Ha probado a incorporar a su consejo de administración a alguna persona con experiencia dilatada en el ámbito de las finanzas empresariales? Puede encontrar de esta forma un complemento ideal a su expertise en el negocio. No se puede saber de todo.

Nuestra firma hace esas preguntas, y otras, a los clientes que han depositado su confianza en nosotros. No son un tratado de economía empresarial pero sí representan consejos prácticos para que un empresario y su empresa ganen dinero. De estos temas pueden estar seguros que sí sabemos en ADVALOREM.

lunes, 1 de abril de 2013

¿Cuánto vale un negocio?

Es evidente que los propietarios de una empresa, más tarde o más temprano, deben interrogarse sobre cuál es el valor de su negocio. En muchas ocasiones, por razones relacionadas con la necesidad de evidenciar el valor de la compañía ante terceros: baste decir, que más del 80% de los estudios de valoración de empresas que efectuamos en ADVALOREM constituyen el argumento cardinal de negociación cuando iniciamos un proceso de:

-Venta a un tercero del total o de un porcentaje del negocio
Al enajenar una empresa, ya sea en su totalidad o de manera parcial, es obvio que el importe que se obtiene al vender –precio- responde a la ulterior negociación que se desarrolla entre comprador y vendedor; pero nuestra experiencia nos dice que en la confrontación de las respectivas posiciones, en la práctica las dos partes obedecemos muy mucho a la valoración previa. De ahí que en una desinversión de negocio cobra verdadera carta de naturaleza disponer de una horquilla de valor de empresa bien construida y argumentada (con sensibilidades y escenarios) que nos sirve de piedra angular de réplica ante cualquier argumento.

-Ampliación de capital
En la obtención de recursos propios (para hacer frente a nuevas inversiones o sencillamente para inyectar fondos que fortalezcan el patrimonio del negocio), el precio de entrada para los nuevos accionistas viene encuadrado dentro del valor que respectivamente empresario e inversores otorgan a la empresa afectada. De manera que en este tipo de transacciones, vuelve a ser crucial para las respectivas partes el hecho de contar con una valoración profesional y ajustada de las acciones o participaciones de la compañía.

-Fusión entre dos empresas
En caso de fusión entre compañías y junto con los detalles fiscales, el acuerdo de la ecuación de canje —correspondencia entre las acciones entregadas de cada empresa fusionada y las recibidas de las resultantes de la fusión— es absolutamente crítico, y responde siempre a las valoraciones que atribuimos a las empresas participantes en la fusión.

-Sucesión en empresas familiares
En los casos de transmisiones hereditarias en los que tenemos el mandato de distribuir el patrimonio de un empresario entre sus legatarios, siempre realizamos una valoración global de la compañía para lograr la igualdad económica entre las partes de la herencia y poder cuantificar adecuadamente lo percibido por cada cual.

Aparte de las razones expuestas, en ADVALOREM recibimos cada vez con mayor frecuencia encargos de valoración de negocio que no están estrictamente asociados a las razones anteriores. Y es que dentro de los nuevas prácticas de buena administración gerencial, va haciéndose habitual que un empresario cuantifique periódicamente el valor de su compañía. Básicamente por dos motivos genéricos. Uno, porque un informe de valoración completo le proporciona datos cruciales sobre su negocio, como la medición de la utilidad que le reportará en el futuro para tomar decisiones (seguir, no seguir, vender, alternativas de inversión, etc) en función de ella. Dos, porque la evolución que siga el valor de su empresa le informará del grado de acierto de la gestión de sus directivos o gerentes.

Algunos reconocidos gurús de la valoración, se atreven a afirmar (de forma ciertamente presuntuosa), que la valoración de empresas es una combinación de ciencia y arte. En ADVALOREM creemos que calcular el rango de valor económico de un negocio es una tarea laboriosa caracterizada por un alto componente técnico al que forzosamente hay que complementar con experiencia empresarial previa y sentido común. A nuestro juicio, esos deben ser los pilares de actuación de cualquier valorador.

En el polo opuesto aún sobreviven algunos empresarios reacios a utilizar análisis cuantitativos o de rentabilidad para conocer el valor de su empresa, abandonando la medición al albur de su visión subjetiva (y por tanto sesgada) del negocio con raciocinios del tipo de "¿quién va a saber mejor que yo lo que vale mi empresa?", o bien... "a mi, que llevo con esto toda la vida… no me hace falta hacer números para saber el valor de mi negocio". Obviamente la decisión compete a cada cual. En el fondo, vender una compañía, como vender cualquier cosa, es relativamente sencillo. Todo se puede vender y de hecho se vende. Cosa distinta es, cómo, y a qué precio. Por ello, a la hora de efectuar una venta, o cualquiera de las transacciones a las que nos hemos referido anteriormente, nosotros desaconsejamos claramente las evaluaciones particulares (no expertas) en donde el componente afectivo prepondera sobre el racional técnico y objetivo, ya que suele ser pasto rápido de algunas aves rapaces hambrientas de... tasaciones "espirituales".

En definitiva, que tal vez haya que poner en tela de juicio el conocido refrán español: "El ojo del amo, engorda el caballo". Pues verán... a veces. Y a veces, no.

lunes, 11 de marzo de 2013

La contabilidad del pincho

Hace unos meses comenzaron a correr por la red las imágenes de dos entrañables abuelos sorianos gracias a la difusión de un vídeo filmado cinco años atrás en su Valdegeña natal. A todos nos conmovió entonces la espontaneidad con la que Isidro y Moisés Ciriano contaban desventuras de su infancia o hablaban sobre una juventud vivida a golpe de penurias y estrecheces. La grabación también recoge cómo, con la misma sencillez, ambos ancianos se aventuraban a impartir lecciones de finanzas operativas, proclamando descreídos la ineficacia de contar con estudios especializados al respecto:
…¿economía?... economía no hace falta estudiar…
el hombre que tiene cinco duros, que se gaste uno... ¡ahí está la economía!
Incluso al final del reportaje (2007), el bueno de Isidro llegaba a augurar las calamidades que nos asolarían en un futuro si perseverábamos tan tozudamente en la inobservancia de sus tesis. Exceso de apalancamiento, estructura financiera desequilibrada, ausencia de ahorro como paso previo a la inversión, teoría del consumo… A su manera, Isidro y Moisés estaban refiriéndose a tópicos financieros elementales para cualquier administración de bienes, y en particular, para la correcta gerencia de un negocio. En estos afanes, por más que nos sigan enterneciendo sus palabras y aun reconociendo el abrumador sentido común que rezuman, tenemos que disentir de ellos en su animadversión por el estudio o la preparación académica. Muy al contrario, desde este foro postulamos sin ambages la necesidad de encaminarnos hacia una gerencia más profesionalizada de las empresas.

Y es que en un ejercicio colectivo de sinceridad deberíamos reconocer que salvo en las grandes corporaciones españolas, la capacitación interna sobre gestión económica no es suficiente en una buena mayoría de compañías. Hasta hace relativamente poco tiempo las cuestiones de finanzas eran consideradas casi un elemento accidental dentro del día a día del buen gobierno de una sociedad mediana o pequeña, en el falso entente de que estos desvelos eran solo aplicables a grandes empresas y que la medición o el control de la salud económico-financiera eran preocupaciones ajenas a aquellas de menor tamaño. Pero los hechos nos han demostrado que, un celo razonable sobre indicadores tan básicos como la rentabilidad económica, la rentabilidad financiera, la solvencia, la estructura de inversión, el coste de capital, el periodo de generación de caja, el análisis de costes o el punto muerto entre otros, debieran formar parte de la agenda diaria de quehaceres y preocupaciones de todo buen empresario o gerente. Siquiera tan solo porque lo que no se puede medir, no se puede gestionar.

Hoy por tanto, no sólo ha dejado de discutirse la necesidad de dotar a la gestión empresarial de una capacitación sobre economía y finanzas sino que, en un mundo global, tan extraño a la forma de vida por la que transitaron Isidro y Moisés, debemos afirmar que han cambiado radicalmente los paradigmas de administración de cualquier negocio. Ya no puede servir una gerencia en donde la contabilidad del pincho junto con la anuencia de una gestoría fiscal-contable conformen exclusivamente el peculio de inquietud sobre asuntos económico financieros. Porque en tiempos pasados de bonanza, con verbena de crédito bancario y un crecimiento anual de ventas “a doble dígito”, estas poco recomendables formas de gestión quedaban sepultadas por los muchos litros de caja libre que fluía como manantial de primavera en la mayoría de los negocios. Como no podía ser de otra manera, aquellas lluvias (en donde se financiaron inversiones bárbaras con circulante, en dónde se compraron hasta naves industriales con pólizas de crédito a corto…) nos han traído un verdadero lodazal de concursos de acreedores y liquidaciones. Y es que la gran mayoría de las PYMES en España, estaban instaladas en lo que en ADVALOREM solemos llamar el equilibrio de la bicicleta; obvia decir, por qué lo denominamos así.

Una empresa eficiente y rentable suele ser la suma de una buena idea de negocio más una administración diligente de los factores económico financieros que la componen. Y en esa senda, se deben revisar con urgencia conceptos y arquetipos de gestión tradicionales. Muchos empresarios españoles ya se han concienciado de la importancia de contar con una mayor capacitación para evitar caer en errores del pasado, y han convertido el PROGRAMA INTENSIVO DE ECONOMÍA Y FINANZAS (PIEF) de nuestro Aula de Formación en el punto de partida para hacerlo posible. Otros tantos, eligiendo un camino más directo, nos han colocado como sus referentes en lo que se refiere al ASESORAMIENTO FINANCIERO para sus negocios, abandonando así posturas inmovilistas, renuencia al cambio y ese factor psicológico tan común como la tradicional resistencia a buscar ayuda cuando no se puede hacer frente por sí sólo y de forma eficaz a la nada fácil tarea que conlleva la dirección o gestión de una compañía. A todos ellos, gracias por depositar su confianza en ADVALOREM. Seguimos día a día poniendo a disposición de sus negocios nuestro mejor empeño y nuestra mayor excelencia técnica en economía y finanzas de empresa. Por mucho que a buen seguro, Isidro insinuaría hacerlo de otra manera...